miércoles, 11 de julio de 2012

¿¿?¿MIEDO?¿? ¡¡JUGUEMOS A LAS DAMAS!!

El miedo nos bloquea, pero a su vez nos permite estar vivos. Esa extraña sensación de inferioridad que nos creamos ante una situación, una persona, un animal o inclusive alguna planta. No sabemos que es lo que nos ocurre, sólo sentimos que de esa situación vamos a salir perjudicados, y como no nos apetece, tendemos a evitarla.

Muchos miedos los tenemos por historias vividas, otros simplemente porque algo o alguien nos produce una sensación mala, y no sabemos por qué, pero no podemos controlarlo. Como bien he indicado antes , el miedo nos hace estar vivos, pues si no tuviésemos miedo, dudo que pasásemos de los 15 años. El miedo nos hace ser precavidos y pensarnos las cosas dos veces antes de cometer cualquier locura. Gracias al miedo tendemos a autoprotegernos tanto física como psicológicamente, para así evitar un ataque de nervios, dolor y malestar. Y es que el miedo, los nervios y el dolor suelen ir de la mano... No siempre, pero si en muchas ocasiones. Cuando tenemos miedo a algo y no podemos hacer que se marche ese miedo, sentimos muchos nervios. Esta situación puede terminar  sin más, o puede degenerar en dolor  y malestar.
Tenemos miedo a las situaciones o personas que nos hacen daño o causan malestar:
Hoy, las calles de Madrid se han vuelto una batalla campal, donde los mineros han ofrecido resistencia a un cuerpo de policía represora.  La policía está para servir y ayudar al pueblo... Entonces, ¿por qué les tenemos miedo? La respuesta es bien sencilla: porque nos producen daño o causan malestar. Esto que comento parece una contradicción, en efecto lo es, y el defecto es que no le ponemos fin a semejante atrocidad. Sabemos que la policía sólo obedece órdenes de sus cargos superiores, y estos a su vez de los gobernantes. Entonces, ¿quién tiene la culpa de ese miedo que la policía infringe en la sociedad? Los gobernantes… Y es que, la policía es el brazo armado de la “ley”; ley que ellos inventan y a veces se la sacan de la manga.
No podemos hacer que el miedo desaparezca de la noche a la mañana, pero si ponemos de  nuestra parte podemos conseguir superar todos nuestros miedos; solemos conseguirlo “cogiendo al toro por los cuernos”. Sólo así nos daremos cuenta de que el miedo no más es que una sensación capaz de bloquearnos, y eso lo saben también los que están arriba en el poder, de ahí tanta represión, multas y amenazas.
Salgamos a las calles, hagamos saber a todos que no tenemos miedo, que queremos cambiar las cosas y que no nos van a meter en nuestras casas utilizando la represión. De hecho ocurre justo lo contrario, cuanta más violencia desatéis en las calles, más razón nos estaréis dando, y es que tarde o temprano, todo caerá por su propio peso.
Lo que nunca debemos hacer, es caer en la provocación y jugar a su juego:  somos el pueblo, ¡¡tenemos el poder!! Si los gobernantes quieren que juguemos “al ajedrez”-, con sus torres (multinacionales), alfiles (Gobernantes ), caballos (Policía), rey y reina, vs peones (ciudadanos de a pie), no les debemos dar ese placer, tenemos que ser nosotros quienes decidamos a que maldito juego queremos jugar, no entrar al trapo. Yo escogería jugar a: “las damas”; aunque aparentemente el escenario es el mismo que en el ajedrez, hay una una gran diferencia que lo convierte en un juego digno de ejemplo: desde el principio todas las fichas valen lo mismo; no hay clases, por lo que partimos todos de la misma base y educación, mismos derechos y deberes, sin gente privilegiada. Quién consiga hacerse “reina”, será sólo por sus propios méritos y no por ser hijo de, primo de, sobrino de… Como ocurre actualmente en nuestra sociedad, y descaradamente en el parlamento.
Démosle un cambio de rumbo a este planeta, haciéndole saber a todos las cosas realmente importantes de la vida; que no son el móvil, la moda ni el coche... Pues las cosas que nos hacen felices de verdad, son gratis. Otra cosa es que en este sistema necesitemos el dinero para poder sobrevivir, y así es; al menos hasta poder auto-abastecerte, pero no para conseguir la felicidad.

Hay mucha gente con muchísimo dinero que ni sienten ni padecen, no saben valorar  la belleza de la vida, y están podridos por dentro. Me compadezco de vosotros “seres”.
¿Por qué les llamo “seres”? Porque son seres a secas, de humanos tienen bien poco o nada: están condenando a la humanidad a la esclavitud; a sabiendas por supuesto, y eso no hay quién lo perdone... ¿Os consideráis afortunados por tener billetes? Ojala pudiese haceros sentir lo que mi corazón me regala cada día, al ver un simple atardecer.

¡¡Salud y libertad!!